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jueves, 16 de febrero de 2017

Sobre el nombre de la Sierra de Martín García


Por Welnel Darío Féliz

En algún momento, mientras conversaba con algunas personas, alguien me preguntó sobre el origen del nombre de la sierra Martín García. En ese instante no lo conocía ni obtenía datos precisos sobre a quién se debía o cuándo le fue colocado. Y es que el indicado nombre se remonta a la época colonial y ya en el siglo XVIII se le conocía con tal denominación. Como tal fue registrada por Antonio Sánchez Valverde en su obra Idea del Valor de la Isla Española, editado en el año 1785. Una parte de la sierra de Martín García fue creada como Parque Nacional por el Decreto 233-96, del 3 de julio de 1996, aunque la sierra misma abarca desde los términos del río Távara, en Azua y hasta el valle de Neiba, en la bahía del mismo nombre. Dicho parque abarca unos 268 kilómetros cuadrados.

Hurgando en documentos no encontramos muchas referencias al nombre de Martín García, pero nos topamos con un comerciante de tal nombre cuyas influencias y posesiones pudieron permitir que su nombre fuese consignado a lugares de su influencia. Durante la etapa colonial, era muy común que los nombres de los propietarios de hatos y comerciantes de influencia, fueran relacionados con sitios en que tenían posesiones, como es el caso de Las Matas de Farfán, nombre originado a partir de la influencia de Bartolomé Farfán.

Martín García era originario de Sevilla, se trasladó a Santo Domingo a finales de la década de 1540 en donde se dedicó a los negocios de mercadería. Por varios años, Martín García no regresó a España y en 1555, por Real Cédula del 29 de noviembre (AGI, Santo Domingo, 899) fue mandado que debía regresar a España para hacer vida con su mujer, a la que había dejada abandonada. Al año siguiente, se emitió otra cédula al respecto.

Los negocios de Martín García prosperaron y ya en 1553 era propietario de un ingenio. Para 1560 se insertó en el ramo de la ganadería y compró a Cristóbal Colón, nieto del almirante, un hato nombrado Hato de la Lima, lugar que se ubicaba en las cercanías de Azua y que todo indica que estaba próximo a las montañas que luego fueron identificadas con su nombre.

A partir de allí el nombre de Martín García se pierde en el tiempo, sin que tengamos conocimiento, hasta ahora, de su fallecimiento, influencias en zona o el destino de sus bienes. Aunque su nombre, como mercader, propietario de ingenios y de hatos, permanece en la imponente sierra suroestana.