
POR TOMAS AQUINO MENDEZ
Nuevamente el presidente Leonel Fernández visitó el Suroeste.
Una vez más contactó la realidad y la pobreza de la zona. Otra vez escuchó el reclamo de productores, religiosos, funcionarios y dirigentes comunitarios que demandan el inicio, cuanto antes, de la presa de Monte Grande
Todos los suroestanos deseamos que en estos tres años de gobierno esta obra sea concluida y entregada por él.
Días antes de que Fernández visitara Barahona y San Juan, estuvo en la zona el director del Indrhi, Frank Rodríguez.
Recorrió Mena, Tamayo, la zona del lago Enriquillo, el área donde se construirá Monte Grande y por nueva ocasión verificó la situación del Yaque del Sur.
Ese acuífero que cada año destruye propiedades, bienes y arrastra vida de hombres, mujeres y niños de la zona.
El mismo que con Monte Grande quedará represado para garantizar que sus aguas pongan a producir màs de 400 mil tareas, aportaría una cantidad importante de energía y garantizará por más de 20 años agua de calidad y abundante para los acueductos de la zona.
Tan pronto reasumió las riendas del Instituto de Recursos Hidráulicos, Frank Rodríguez habló de Monte Grande.
Anteriormente lo había hecho y había dado pasos concretos hacia esa dirección.
El pasado incumbente también asumió Monte Grande y abrió algunas puertas. Es decir, esta obra no es sólo asumida por los suroestanos que hemos insistido hasta la saciedad en su construcción.
Ha sido también acogida por muchos otros ciudadanos y funcionarios.
La visita del presidente Fernández a Barahona fue como llevar un poco más de abono y agua para que ese proyecto se haga realidad.
Y para que se imponga de verdad la consigna: ¡Con Frank y Leonel, Monte Grande vamos a ver!
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