
Por: David Ramírez.
Treinta y nueve mil dólares, ésa es la cifra que recientemente dio a conocer el director del Instituto Postal Dominicano (Inposdom) Ingeniero Modesto Guzmán por cada uno de los perros tipo labrador que pretende comprar . Según el Ingeniero Modesto Guzmán, estos caninos vendrían a llenar una necesidad en Inposdom que es la de hacer frente a los delincuentes que utilizan el correo para enviar drogas y otros tipos de sustancias prohibidas.
Es bien sabido por todos que el Inposdom desde hace muchos años atraviesa por una situación económica muy precaria.
La situación financiera del Inposdom ,al igual que todas las instituciones postales del mundo, es crítica. El sistema de correo tradicional está en crisis en todo el mundo por el descenso del volumen de cartas enviadas anualmente.
Para el Inposdom y todas las instituciones postales del mundo las nuevas tecnologías de comunicación (fax, celulares, Internet y mejora de las redes telefónica urbanas y rurales) son sus peores enemigos.
En vista de la difícil situación económica por la que atraviesa el sistema tradicional de correo en todo el mundo, comprar perros con recursos propios es una decisión cuestionable existiendo entre el Inposdon y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) una vieja cooperación para perseguir a los narcotraficantes que utilizan el servicio postal para el tráfico de drogas.
La DNCD es el organismo oficial ya establecido para perseguir estos delitos, además, este organismo posee buenos ejemplares caninos que los pone a disposición de cualquier institución oficial que así lo solicite, como el Inposdom.
La DNCD es una institución con mucha experiencia combatiendo este flagelo, además cuenta con recursos económicos, equipos de última tecnología y un capital humano muy valioso que puede crear sinergia con el Inposdom para que, juntos, puedan detectar y perseguir a estos delincuentes.
La estrecha cooperación con la DNCD es la solución más económica para el Inposdom en vez de crear en su organigrama un Departamento antinarcóticos para dotarlo de personal propio, de equipos y caninos policías en un periodo económico tan difícil para esa institución. No es una sabia decisión por parte del Ingeniero Modesto Guzmán.
Los perros que compró el Inposdom de seguro no serán alimentados con tripitas de pollo, harina de maíz con picapica o la sobra del almuerzo de sus empleados. El entrenamiento y salario del personal de este departamento, además el cuidado y alimentación de estos perros por un personal especializado, añadiría una nueva carga al abultado presupuesto de esa institución.
Comprar perros no sirve para rentabilizar ni ofrecer en término inmediato un servicio de calidad al cliente.
Ese dinero pudo haberse utilizado para comprar aparatos innovadores de bajo costo y mantenimiento para la gestión y manipulación de documentos y correspondencias, que a su vez detecten en su interior sustancias prohibidas.
Un servicio postal que funciona precariamente.
El más grave problema que tiene el Inpodom es gerencial. Esa institución no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, hace mucho que está sumida en una parálisis que la conduce todo el tiempo hacia abajo.
Basta con visitar una estafeta del Inposdom en cualquier parte del país y notarán que están sumidas en completo abandono y sus empleados lucen desmotivados.
Por ejemplo, en muchas estafetas del Inposdom no existe un sistema automático para ordenar las correspondencias y todavía sus empleados ordenan las cartas en forma manual antes de salir a hacer sus rondas de distribución.
Las camionetas (tipo heladería), utilizadas para transportar y distribuir correspondencias en el interior del país, en su mayoría están en mal estado o abandonadas en los talleres de esa institución.
Reinventarse o morir
Aunque el Ingeniero Modesto Guzmán lo niegue, el Inposdom se encuentra aún muy endeudado y para empeorar las cosas, la falta de ingresos por la disminución de envíos de correspondencia además de otros servicios, le ha generado una difícil situación financiera. Sabemos de buena fuente que algunos suplidores tradicionales se niegan a bridarle créditos al Inposdom por el libramiento en el pasado de cheques sin garantía de fondos.
Por más que diga el Ingeniero Modesto Guzmán, el Inposdom no ha podido adaptarse a los nuevos tiempos, no ha logrado reinventarse para atraer nuevos clientes y conservar los existentes porque la mayoría de sus funcionarios adolecen de visión gerencial, muchos de ellos fueron colocados en puestos claves por puro clientelismo político.
Además, el bajo salario y la casi inexistente política de capacitación en el Iposdom han incrementado el índice de rotación de sus empleados, lo cual ha tenido serios efectos negativos en el manejo y distribución de documentos y correspondencias. Por todos estos casos ya mencionados, el servicio del Iposdom va de mal en peor.
Considero que en vez de incrementar las cargas financieras en las cuentas de Inposdom, el Ingeniero Modesto Guzmán, debería abocarse a una política de reducción de costos en forma sustancial para poner a esa institución a la par con las empresas privadas (que tienen en sus manos el mejor nicho del mercado) que hoy brindan a los ciudadanos y a las empresas el servicio de mensajería eficiente que necesitaban.
Conclusión
Comprar perros no es innovar y hacer rentable el servicio postal, además, si estos caninos no son higiénicamente cuidados y bien alimentados, fácilmente podrían fallecer o quizás ocurrir como dice el viejo refrán "donde no hay pan hasta los perros se van”.
Si esto ocurre, veremos otra historia más donde el dinero del pueblo ha sido dilapidado por los caprichos de un funcionario.
Este artículo puede ser reproducido por cualquier medio sin el permiso de su autor
No hay comentarios:
Publicar un comentario