
Vestidas de impecable blanco y luciendo el característico Hiyab, uno de los seis tipos de velos que suelen utilizar las mujeres musulmanas, así se muestra el personal femenino que trabaja para “Hospital República Islámica de Irán”. A simple vista nada excepcional, de no ser por la peculiaridad de que el mismo no se encuentra situado en Teherán, Tabriz, Mashhad o Esfahán, sino en la ciudad de El Alto en Bolivia.
El pasado 24 de noviembre vía teleconferencia, los mandatarios Evo Morales y Mahmoud Ahmanidejad, oficializaron la inauguración de este centro de salud como parte de la consolidación de los acuerdos bilaterales entre ambos Gobiernos. Un proyecto íntegramente financiado por el Ejecutivo iraní, por un valor de 1,2 millones de dólares, que tiene previsto iniciar sus actividades a inicios de 2010.
Sin embargo la polémica desencadenada por tal evento, no yace precisamente del hecho de que el hospital se sostenga a costa de fondos iraníes, sino porque las enfermeras y las médicos contratadas para trabajar en él, se ven obligadas a usar el velo islámico, pese a no ser practicantes de la religión musulmana y residir en Bolivia y no Irán, país teocrático en que es exigido por la sharia (Ley islámica) el uso de esta prenda a todas las mujeres sin distinción de nacionalidad o credo.
El diario boliviano “La Prensa”, publica que una representante del personal femenino del “República Islámica”, denunció que la administración del centro, en su mayoría encabezada por funcionarios iraníes, impuso a todas las trabajadoras la utilización del característico Hiyab.
La mujer, que no quiso desvelar su identidad por temor a represalias, aseguró que el uso del velo fue “planteado como un requisito indispensable” para ser contratadas por el citado centro de salud, lo que ha generado el malestar y la incomodidad de sus compañeras que consideran que este atuendo es ajeno a las costumbres de la cultura boliviana.
Por su parte, la responsable de administración del “República Islámica”, Pou Mount, que según los periódicos locales se ha mostrado esquiva a dar declaraciones a los medios, señaló en una entrevista recogida por la cadena BBC, que se está usando el velo “como parte del uniforme, bajo el concepto de que el hospital es un pedacito de Irán en Bolivia”. A lo que Mount argumentó que, dada esta característica, durante el proceso de selección se les preguntó a las candidatas “si estaban de acuerdo con las normas”, por lo que “no se ha obligado a nadie a usar” el Hiyab.
Ante la controversia, el ministro de Salud boliviano, Ramiro Tapia, trató de zanjar la polémica afirmando que su Gobierno respeta la legislación que puedan tener los iraníes en su país pero que en Bolivia “tenemos una normativa que la haremos respetar”, lo que dio a entender que si bien el personal técnico iraní será el responsable de instalar el equipo médico, a partir del 1 de enero de 2010 el hospital comenzará a operar según la “normativa nacional”.
Las imágenes de las trabajadoras del “República Islámica” cubiertas de pies a cabeza, ha dado la vuelta al mundo. Los principales diarios latinoamericanos se hacen eco de la noticia en el marco de unas semanas donde la geopolítica de Oriente Medio se cruza con la iberoamericana.
Por lo visto, el tándem Irán- América Latina, no sólo se versa en la búsqueda de apoyos y aliados para un programa nuclear que despierta un profundo sentimiento de desconfianza en el seno de la comunidad internacional. Todo a punta a que en el periplo de Ahmanideyad por el Cono Sur, no sólo se habló de uranio.
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