
Por: David Ramírez.
El día de las elecciones congresuales y municipales muchos dominicanos se levantan con un gran dilema: votar o no votar.
Algunos ciudadanos optan por ir a las urnas y no votan por ninguno de los candidatos propuestos por los partidos políticos, no rayan ninguna casilla porque en realidad esos candidatos no se merecen tal sacrificio.
Votan de esa manera (aunque la JCE no valide su voto) porque algunos congresistas y munícipes elegidos en los pasados comicios ni siquiera se molestaron en someter o desarrollar proyectos que beneficiaran a sus comunidades, también porque algunos de ellos están envueltos en algún escándalo o corrupción.
Uno de los graves problemas del sistema político dominicano es que la constitución no cuenta con instrumentos reales que obliguen a los congresistas y munícipes elegidos en las urnas a rendir cuentas con sus votantes.
Tampoco el sistema electoral vigente le brinda al ciudadano alternativas en el ejercicio de su derecho como es la inclusión de la casilla del voto “en blanco”, como un voto de protesta o castigo a los candidatos y a sus partidos.
En algunos países, el voto en blanco es una herramienta con que cuentan los ciudadanos (que participan y apoyan al sistema democrático) para expresar su protesta pacifica.
Al votar de esta forma, el ciudadano se consideró no representado por las ofertas electorales de los partidos políticos, o porque los candidatos no cumplieron sus promesas electorales de anteriores campañas.
Un voto en blanco es, por lo tanto, un voto de abstención, pero participativo porque ese ciudadano se molestó en hacer su fila para ejercer su derecho.
Recientemente, un grupo de personalidades depositaron un documento ante la JCE proponiendo la inclusión de un recuadro en las boletas de las próximas elecciones congresuales y municipales con la opción "ninguno" para ser marcado por los votantes que no se sienten representados por los candidatos que terciarán en los próximos comicios.
El presidente de la Junta Central Electoral (JCE) doctor Julio César Castaños Guzmán, rechazó automáticamente la solicitud del grupo de ciudadanos en un tono que no se corresponde con su investidura.
El doctor Castaños Guzmán calificó la propuesta como “un maniqueísmo”, o una negación de la realidad, puesto que el recuadro para decidir por “ninguno” sería un voto de desprecio para todas las opciones que no son malas y que perjudican el sistema político dominicano.
Cabe señalar que es al pleno de la JCE a quien le corresponde admitir o no la petición de este grupo de honorables ciudadanos, no al doctor Castaños Guzmán.
Es cierto que la inclusión de una casilla con la opción del “ninguno” en las próximas elecciones congresuales y municipales podría considerarse un gran avance para el sistema electoral dominicano, porque le brindaría al votante la oportunidad de manifestar su protesta con las propuestas electorales de partidos políticos.
Pero el problema con La casilla “ninguno” es que viene siendo como establecer un rechazo explicito a todas las opciones de los partidos presentes en la boleta electoral.
Hubiera sido mejor que estos honorables ciudadanos solicitaran la casilla “en blanco”, esta opción es menos polémica, menos radical que la anterior porque viene siendo la abstención formal y democrática.
De que el doctor Castaños Guzmán, rechazara de cuajo la solicitud de incluir la casilla “ninguno” en la boleta electoral a nadie sorprende, todo sabemos que su elección como presidente del pleno de la JCE fue producto de componendas entre los partidos mayoritarios que controlan el Senado de la República.
Pero lamentablemente el pleno de la JCE es un club de militantes políticos, cada uno vela por sus intereses partidarios y no vacilarán en oponerse aquellas reformas electorales que perjudiquen el statu quo vigente de estos partidos, venga de donde venga.
Lo que nos propone el presidente de la JCE es que votemos por la opción que no es mala o quizás la “menos mala” que es nada más y nada menos por el partido político y sus satélites que lo propusieron y lo eligieron para presidir el organismo electoral.
No es una opción mala para el Presidente de la JCE doctor Castaños Guzmán, claro, mientras existan posibilidades de permanecer en el cargo luego de las elecciones congresuales y municipales.
Pero para los ciudadanos con conciencia crítica, (los que no nos dejamos llevar como borregos de los partidos que se reparten el erario como botín de guerra), sabemos que tenemos un sistema electoral excluyente, obsoleto, poco representativo y al servicio de la partidocracia.
Un sistema electoral que obliga al ciudadano a marcar una casilla por el candidato de tal o cual partido para poder validar tu voto.
Un sistema electoral con un Pleno de la JCE que no posee independencia política porque es un organismo conformado por servidores venales de los partidos mayoritarios, jueces cuya incapacidad e imparcialidad esta más que demostrado al evacuar en el pasado escandalosas sentencias.
Una JCE que al no incluir el voto en blanco en la ley electoral vigente hace de las elecciones dominicana menos democráticas, menos transparente.
Por eso no nos extrañamos que estas elecciones congresuales y municipales estén llenos candidatos que están ofertando más de lo mismo, sin programas o propuestas de fondo.
Ya sabemos que muchos de estos candidatos serán escogidos por el negocio de las reservas o la compra millonaria de votos en primarias internas de sus respectivos partidos, pero al fin y al cabo estos candidatos serán la misma basura en diferentes envolturas.
Unas elecciones congresuales y municipales que producirán un aumento de la abstención y de votos deliberadamente anulados, por muchos ciudadanos con conciencia crítica que están considerando que no vale la pena perder su tiempo votando por esos candidatos corruptos.
Por eso estoy de acuerdo con que se incluya la casilla “en blanco” en la ley electoral, lo cual le brindaría mayor legitimidad política, tanto al sistema electoral, como a los partidos políticos.
Y para que quede bien claro, el presidente de la JCE, doctor Julio César Castaños Guzmán es un árbitro en esa contienda, no es él quien tendrá facultad de elegir quienes serán los representantes del Poder Legislativo y Municipal, es el pueblo quien tiene la ultima palabra.
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