Recordaran en Barahona, la tragedia de Río Verde - Campesino Digital

Notas:

sábado, 9 de enero de 2010

Recordaran en Barahona, la tragedia de Río Verde



BARAHONA.- Varias entidades de esta ciudad, recordaran este lunes, el 62 aniversario de la tragedia de Río Verde, donde murieron mas de 30 deportistas en un accidente aéreo, cuyo avión partió de esta ciudad.

La Unión Deportiva de Barahona (Udeba) y La Asociación de Clubes Culturales y Deportivos de Barahona, celebraran una misa a partir de las 9:30 de la mañana de este lunes 11 de enero.
La celebración eucarística se realizará en el salón de oficiales de la Quinta Brigada de Infantería del Ejército, ubicado en la calle Duvergé.

Bienvenido Matos Pérez y José Luis Ramírez, presidentes de ambas entidades dijeron que el acto servirá para recordar a los más de 30 deportistas que perecieron en el trágico hecho, tras participar en un doble juego de béisbol con un seleccionado de la región Sur.

Tradicionalmente, una comisión de personas de esta ciudad, se traslada a Santiago a participar en los actos programados en esa ciudad, cuando se cumple un aniversario.

El accidente aéreo ocurrió el 11 de enero del 1948, donde murieron los mejores peloteros de la zona del Cibao, entre ellos los denominados Grillos.

Historia. El 11 de enero de 1948, a las 6:00 p. m., la emisora que hacía las veces de vocero oficial del gobierno, conocida con el nombre de La Voz Dominicana , retransmitió al aire el sonido ululante y triste de la sirena del periódico La Nación e interrumpió sus transmisiones para anunciar que en el Paraje de Río Verde, en las estribaciones de la Cordillera Central , cerca de Villa Altagracia y de La Cumbre , un avión de la compañía Dominicana de Aviación, que transportaba el equipo de béisbol de Santiago, bajo un torrencial aguacero, había sufrido un aparatoso accidente. Aquella noticia sobrecogió el espíritu y paralizó casi totalmente al pueblo dominicano, que en aquel entonces tenía una población que alcanzaba si acaso, dos millones quinientos mil habitantes.

En los días sucesivos, en los medios de comunicación escritos, que apenas eran dos o tres, y a través de los limitados programas noticiosos que se transmitían, comenzaron a darse los detalles de esta inesperada y dolorosa tragedia que enlutó por muchos años el deporte nacional, al pueblo dominicano y a las comunidades y provincias de donde procedían tal vez la mitad de los peloteros que integraban el equipo de béisbol de Santiago, que estaba integrado para competir en el Torneo Nacional de Béisbol Amateur, no solamente por jugadores de esa provincia sino también por jugadores de la ciudad capital, de Montecristi y de otras provincias del Cibao: capitaleños eran, Aníbal (Loro) Escalante, Pedro Báez (Grillo A) y Víctor Saint Clair (Papito Lucas); de Montecristi, Bombo Ramos, Miguel (Boquita) Rodríguez Jiménez y Miguel Tatis Rodríguez.

Comenzaron inmediatamente, manifestación lógica de un país subdesarrollado política y culturalmente atrasado y bajo el control de una férrea dictadura, a correr rumores y cuentos que se convirtieron en leyendas. El único sobreviviente del equipo y del grupo que viajaba en el avión accidentado que se dirigía de Barahona a Santiago fue Enrique (El Mariscal) Lantigua, inteligente y extraordinario receptor, que en lógica decisión había decidido venir por tierra a la capital y no hacer el viaje a Santiago. La decisión de Lantigua de no hacer el viaje por la vía aérea se convirtió luego en cuentos y suposiciones; al parecer el mismo Lantigua decía que había soñado que el avión había sufrido un accidente y como es natural sesenta años después, los cuentos y las versiones se han multiplicado, hasta el extremo de decir que el avión había sido derribado por fuego de artillería antiaérea, porque se llegó a sospechar que era una expedición contra el régimen de Trujillo.

El avión Douglas DC-4, de la Compañía Dominicana de Aviación, había volado de Barahona a Santiago bajo una tormenta tropical que caía sobre más de la mitad del territorio nacional y al llegar a Santiago las condiciones para el aterrizaje no eran buenas y la nave recibió autorización para venir al aeropuerto de la ciudad capital.

El piloto del avión era el Capitán Ramón Maria Hernando y el co-piloto José del Carmen Ramírez Duval, teniente de la Aviación Militar Dominicana, que había sido en su natal San Juan de la Maguana un extraordinario atleta. Ramón Maria Hernando fue el primer capitán piloto de aviones comerciales dominicanos y era también capitán de la Aviación Militar , con más de tres años piloteando aviones comerciales.

En Montecristi se decía que Bombo Ramos, al igual que Lantigua, no había tomado el avión y comenzó a circular el rumor de que lo habían visto en la capital; en Santiago montándose en una "guagua" de la Línea Sued , rumbo a Montecristi; en su pueblo natal lo vieron llegando al barrio de Santa Bárbara, donde vivía, con una maleta en la mano; y otros se encontraron con él en Loma de Cabrera, comunidad que visitaba con frecuencia porque tenía allí una novia. ¡Qué imaginación más extraordinaria y pintoresca tiene nuestro pueblo! Cuarenta y nueve años después todavía se dice que el avión fue derribado por fuego antiaéreo con proyectiles que salieron de un lugar donde no había artillería antiaérea ni de ninguna otra clase.

La Tragedia de Río Verde, dolorosa, imborrable, episodio que afectó el alma del pueblo, causó una herida tan profunda que no ha podido cicatrizar; y dejó huérfano de excelentes figuras al béisbol dominicano.

Fue un accidente que obedeció a fallas o en la conducción del avión por el mal tiempo imperante o por la falta de combustible necesario para un vuelo que se había duplicado en su extensión. No obstante en una expresión del poder de decisión de nuestro pueblo, poco tiempo después la Selección de Béisbol Amateur Dominicana ganaba en Nicaragua, dos veces, en el 1948 y 1950, el Campeonato Mundial, celebrado en el moderno estadio de Managua, que había construido el gobierno dictatorial de Anastasio Somoza (padre). Estos dos triunfos marcaron el renacimiento del béisbol profesional en nuestro país.

Tomado de eco del sur

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