
En el Día del Estudiante, se hace necesario evocar el movimiento estudiantil dominicano y sus procesos de reivindicación, desde sus inicios formales, luego de la caída de la dictadura trujillista, y en los distintos momentos históricos del resto del siglo pasado, principalmente dentro del marco de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Nombres como Flavio Suero, Amín Abel, Ramón Valerio, Sagrario Díaz y otros se escriben en la historia de la educación superior dominicana con sangre y fuego, junto con otros muchos dirigentes estudiantiles que llevaron la voz cantante en las luchas, tanto desde la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) como desde los distintos grupos estudiantiles que han existido.
Hoy día la situación no parece muy halagüeña para los movimientos estudiantiles. Amaurys Florenzán, estudiante de Comunicación Social y dirigente del Frente Estudiantil de Liberación “Amín Abel” (Felabel), entiende que así como el país -en general- se encuentra “muy divorciado” de los valores institucionales, de eso tampoco escapa el movimiento juvenil que tiene que trabajar dentro de las aulas universitarias y colegios.
Al respecto, y en un conversatorio sobre el tema en junio de 2009, el también dirigente de la Unión Nacional de Estudiantes Revolucionarios (UNER) Amílkar Almánzar lamentó el proceso de desgaste del movimiento estudiantil, que ha llegado a “su punto más crítico”, en el que la FED esta “secuestrada” por partidos y sectores tradicionales.
Como factores que intervienen en este desgaste, señaló la falta de formación, métodos de lucha que no siempre son efectivos y la poca claridad y objetividad en las políticas estudiantiles. Igualmente, la desmovilización de los estudiantes, producto del individualismo y las políticas de tipo “inmediatista” de los grupos, que no responden a un plan estratégico ni propone alternativas.
Sin ánimo de generalizar, Amaurys Florenzán sostiene que esta misma situación no ocurre en Santo Domingo como en los pueblos del país. Por ejemplo, cita la fortaleza que las causas estudiantiles tienen en localidades como San Francisco de Macorís, Navarrete y Cotuí.
Sin embargo, en las provincias del Este es “pobre” y en el Distrito Nacional y la zona metropolitana, “pésimo”, puesto que no hay un trabajo masivo y por área, sino que se focalizan algunas regiones y en el Distrito es “lamentable” la forma como se manejan las situaciones estudiantiles, principalmente en la educación media.
Crecimiento
Aun así, comenta que el movimiento estudiantil dominicano tiene sus “altas y bajas” en algunos sectores, aunque en la zona metropolitana está “casi en su totalidad corrompido”, aunque algunos grupos mantienen una fuerza, entre los que resalta el MIEL, UNER, Feflas y el propio Felabel, “y dentro de esos grupos se mantienen las divisiones generacionales por la disputa de los espacios”.
LA SITUACIÓN EN EL PRINCIPAL GREMIO
En el caso de la propia FED, Florenzán lamenta la situación actual de que no se ha realizado un proceso eleccionario en más de 4 años y que los estudiantes “no saben comprender la importancia de un dirigente de oposición” en los organismos de reivindicación, “porque eso le neutraliza fuerza al movimiento”.
Otra situación que ha causado mella en el movimiento estudiantil está vinculada a que la población, por lo general, ve en los dirigentes únicamente un canal de ayuda para obtener favores y servicios. Amaurys entiende que “todo dirigente tiene que ser servicial”, pero que sólo se dediquen a eso “trae que los grupos se deterioren”, puesto que cuando estos salen de la universidad, la cualidad se pierde.
Del mismo modo, cita, el populismo no es correcto porque “eso trae confrontaciones” y pérdida de la fuerza de las organizaciones ante las autoridades pertinentes. Por ende, dice, “hay que respetar los liderazgos internos, y de ahí partir en planes estratégicos de lucha”.
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