
Por: David Ramírez.
Hasta hace pocos días, las firmas japonesas siempre se habían caracterizado por su estricto control de calidad en cada producto que fabricaban.
¿Recuerdan ustedes el legendario video de Discovery Channel sobre la motocicleta Honda C-50? Para los que no lo han visto, se trata de un reportaje donde los investigadores de ese canal, para demostrar la calidad de las motocicletas en el mercado, arrojaban una Honda C-50 desde lo más alto de un edificio y aún así, increíblemente, el motor encendía y funcionaba en su normalidad.
El éxito de muchas firmas japonesas era fabricar el producto en un solo lugar bajo un mismo estándar de calidad.
Cantidad no es igual a calidad, dice un viejo y conocido refrán. Uno de los pilares básicos de la administración sigue siendo la teoría, ya comprobada, de que no se puede sacrificar la calidad de un producto por conseguir mayores cuotas de mercado. Convertir esa estrategia en la única variable del negocio tiene consecuencias funestas, podría costarle a la firma, no sólo la pérdida del mercado, sino grandes pérdidas económicas y el desprestigio de su marca.
Es lo que acaba de aprender penosamente Toyota, una firma que era un verdadero icono de la calidad en el mundo automotriz.
La firma japonesa de vehículos ha tenido que admitir (después de muchas presiones por parte del NHTSA, el organismo del Departamento de Transportes de Estados Unidos que se encarga de velar por la seguridad en las rutas y reducir los accidentes de vehículos), que tendrá que llamar a revisión a ocho modelos, fabricados entre el 2007 al 2010 porque tienen graves problemas con el pedal del acelerador, lo cual ha ocasionado varias muertes.
Se calcula que las revisiones abarcarán a 8 millones de autos (la producción de un año del fabricante), también contempla la paralización de la producción y la venta de autos nuevos por varias semanas.
Este llamado a revisión incluye al Prius, (la joya de la corona de la compañía), en Estados Unidos y Japón.
El origen de esta falla en muchos modelos se debe a que la firma japonesa, por implementar un metódico programa de expansión y reducción de costos, estableció la norma de que si un producto era bueno en un modelo, también podría serlo en otros. Esta decisión tan desatinada ha creado un “efecto dominó” que podría arruinar la reputación de la compañía.
Lo que esta firma japonesa le ha ocurrido podría calificarse como la peor pesadilla para cualquier fabricante de autos del mundo.
Mucho antes de esta debacle, el fabricante de automóviles Toyota era una de las empresas japonesas con mayor tradición, liderazgo y posicionamiento en el mundo del transporte.
Mientras las llamadas Tres Grandes de Detroit: Ford, GM, y Chrysler, seguían apalancadas en la fabricación de vehículos monstruosos llamados "traga gasolina" y con mala mercadotecnia, (factores que llevaron a GM, y Chrysler al precipicio y a la búsqueda de ayuda del gobierno norteamericano), Toyota en cambio tomaba buenas decisiones de mercadeo al fabricar autos pequeños de alta calidad, de bajo consumo de combustible y respetuoso con el medioambiente.
La filosofía de Toyota era el mejoramiento continuo de la calidad en cada uno de los vehículos que fabricaba, este esquema era y sigue siendo, el punto de referencia de muchos gurús de la administración y convertida en arma, incluso, por los ejecutivos más exitosos del mundo de los negocios.
En su afán por conquistar el liderazgo mundial en la fabricación de vehículos (superando a GM en ese renglón), Toyota sacrificó la calidad por la cantidad. Olvidaron que la calidad y la cantidad tienen que ir de la mano para sostenerse en la cima.
Pero existe otro pequeño detalle que no tomaron en cuenta los ingenieros y ejecutivos de esta firma japonesa, tal vez porque no lo aprendieron en los libros de gerencia o calidad, es un viejo refrán que reza así: El que mucho abarca, poco aprieta.
No hay que darle mucha vuelta al asunto. Es así de sencillo.
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soy Barahonera y vivo en la ciudad y nunca he visto al señor David ni nunca lo he escuchado por la radio de aquí.
ResponderEliminarUn barahonero que escribe de esta manera tan coherente debería ser muy famoso en la ciudad y sobre todo por lo guapo que se ve en la foto.
No se si es correcto,pero donde vive este barahonero?
Sara Castillo