
Por: David Ramírez.
A raíz de la reciente muerte del pastor evangélico Juan Sánchez a causa de una infección por una bacteria altamente infectocontagiosa llamada Meningococcemia, que adquirió mientras realizaba labores humanitarias en Haití, debe servir de alerta a las autoridades sanitarias del país para que, bajo ninguna circunstancia, permitan la instalación de campamentos de haitianos en la provincia de Jimaní.
La Meningococcemia es una enfermedad que puede producir la muerte en pocas horas.
La Meningococcemia, es una enfermedad que suele aparecer en lugares donde hay hacinamiento, como prisiones o campamentos, es una enfermedad que puede producir la muerte en pocas horas, principalmente entre los niños y adultos con la defensa inmunológica baja.
Hace un par de días, una denominada ONG llamada "Grupo de Feministas de Latinoamérica y el Caribe" anunció que iba a instalar en una semana campamentos para alojar a miles de mujeres haitianas y niños afectados por el terremoto del pasado 12 de enero.
Desde que llegó a nuestras manos esta información, nos opusimos tajantemente al mencionado proyecto de marras.
De inmediato solicitamos al gobierno que investigara profundamente de donde había partido el permiso para instalar estos campamentos sin la aprobación de la comunidad de Jimaní y de otras provincias fronterizas cercanas.
Campesino Digital, solicitaba el nombre del funcionario y la cartera que dirige, que había tomado una decisión que pondría en riesgo la salud de cientos de habitantes en esa zona.
Unos campamentos sin ningún control sanitario podrían ser caldo de cultivo para la propagación de enfermedades,un verdadero riesgo,porque podría incluir la aparición de brotes de diarrea, infecciones de las vías respiratorias y otras enfermedades entre cientos de miles de haitianos que vivirían en estos campamentos atestados con poca o ninguna higiene
Estos campamentos que piensan instalar, no importando que la mayoría de los dominicanos se oponen a estas pretensiones,ocurre días después que el gobierno negara la solicitud a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de establecer en este país un campo para albergar a 100.000 damnificados haitianos.
Aunque ya el ministro de salud pública doctor Bautista Rojas Gómez formuló la advertencia a las activistas de que ese supuesto campamento que piensan instalar en Jimaní, tenía que tener primero la aprobación de la cartera que él dirige, los habitantes de Jimaní, Pedernales y otras provincias fronterizas deben estar en alerta y movilizarse en oposición a este proyecto que podría poner en peligro las vidas de cientos de ciudadanos que habitan esas zonas fronterizas.
Lea el artículo escrito por David Ramírez:
La solidaridad con el pueblo haitiano tiene sus límites.
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