
Ramón Alberto López Ynoa
Hemos visto con inusitada sorpresa cómo el recién instalado jefe de la Policía Nacional aquí en Barahona, general Rafael Calderón Efres, ha iniciado su mandato retrotrayendo la actividad policial a épocas que se creía suficientemente superadas por el tiempo y por las nuevas condiciones de la sociedad dominicana.
Es cierto, como lo hemos reiterado en varias ocasiones, que la sociedad barahonera ha sido desbordada por la delincuencia, pero pretender combatirla con la represión indiscriminada, y con la demostración absurda de un poder que debiera estar al servicio de la protección de la ciudadanía, es, simplemente inaceptable.
Fue a todas luces una demostración innecesaria de poder avasallante y represivo, a la vez ilegal, el apresamiento en la noche de este lunes, bajo la modalidad de redada, de alrededor cien jóvenes y menores de edad.
Las redadas policiales, al estilo del general Calderón Efres, es una afrenta a la sociedad barahonera, siempre que se mancilló la honorabilidad de familias, instituciones y personalidades, que se apersonaron al cuartel policial a indagar sobre la suerte de algún allegado o familiar.
Desconocedor de la sociedad a la que está supuestamente obligado a proteger, no le importó la investidura eclesiástica, la representación del Poder Ejecutivo en la provincia, el símbolo de la sindicatura local, aún más, del mismo poder judicial, del cual es su auxiliar. Ofendió la municipalidad, atropelló la moral de la familia barahonera.
El señor General hizo recordar aquellos tiempos de represión policial y de malquerencia de los detentadores del poder hacia la población. Sólo que esta vez la nación dominicana vive un clima de libertades públicas que al parecer el general Calderón Efres ignora.
Si la policía quiere arrestar a los delincuentes, puede hacerlo sin hacer esos alardes irritantes e innecesarios. Barahona es una ciudad pequeña en donde todo el mundo se conoce, y en la que todo el mundo sabe en dónde vive el delincuente.
Así no, mi General. La delincuencia no se combate con redadas indiscriminadas de jóvenes y niños y avasallando la moral de la sociedad barahonera. Sus policías saben quién es el delincuente aquí, ellos saben en dónde vive el indeseable social. Hable con ellos.
Palo si boga y palo si no boga.
ResponderEliminarCritican si la policía no trabaja, y si lo hacen también
Que carajo hace un menor de edad a altas horas de la noche en la calle?
Si lo atracan o lo mata un desaprensivo, entonces sus familiares le echan la culpa a la policía por no estar haciendo su trabajo. No me joda nadie carajo.