Hemos visto con asombro cómo en la ciudad de Barahona en los últimos días ha habido un incremento desmesurado de protestas por el arreglo de las calles. De unas calles que el gobierno está construyendo. El asombro viene dado porque, en el fondo, los ciudadanos protestantes no cuentan con el aval que legitime socialmente sus reclamos.
Las calles en los barrios de Barahona se están construyendo en un tiempo récord, y se espera que al 16 de mayo se haya construído el mayor número de ellas.
Pero, como dijo uno de los ingenieros encargados del asfaltado de las calles, se debe tener el tiempo requerido para que la obra se compacte y se afiance como lo demanda el control de calidad en este tipo de obra.
Alguna gente entiende que las calles que al 16 de mayo de mayo no se construyan, se quedarán sin construir, y esa percepción es falsa; el programa nacional de asfaltado proseguirá más allá del 16 de mayo hasta concluir con sus metas de asfaltar todas las calles del país, porque no es una de las estrategias gubernamentales de captación de votos en la presente coyuntura electoral, sino de desarrollo nacional.
De ahí que no se justifican los desórdenes que bajo el alegato de que las calles que no se construyan al 16 de mayo se quedarán sin construir. Son intereses inconfesados que utilizando el tiempo que se requiere para el normal proceso de construcción de calles, inducen a los desórdenes que se escenifican todos los días en la ciudad de Barahona.
Nuestra percepción es de que se trata de un ardid de campaña política utilizado de manera insensata.
Y es que no hay razones que validen las protestas en los barrios de Barahona por algo que ya se está haciendo.

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