Comenzaba temprano en la tarde a beber, y terminaba bien entrada la madrugada, hasta ver salir el sol, en La Vuelta del Culo - Campesino Digital

Notas:

viernes, 11 de junio de 2010

Comenzaba temprano en la tarde a beber, y terminaba bien entrada la madrugada, hasta ver salir el sol, en La Vuelta del Culo


Así es... Perdido en el alchohol, vuelto un guiñapo humano, el hombre salía de su casa en temprana hora de la tarde, comenzaba su tour por algún colmadón o centro cervecero, y luego reccorría en su bebentina el bar de algún prestigioso hotel o el no menos prestigioso centro nocturno Maunaloa.

Ya el whisky, el vocka, el ron o lo que fuera, le habían encendido el cuerpo y el alma. La seguidilla estaba en sus buenas, pero había llegado ya la hora de la madrugda en la que todas las puertas de esos lugares del casco urbano de la ciudad se cerraban.

¿Para dónde coger ahora...?, porque hay que seguir bebiendo. Y para esos años de perdición en el alcohol, el hombre, proveniente de la calse media, con una madre desgarrada por la situación de su hijo, y con una esposa no menos desgarrada con la que ya tenía procreados varios hijos, se acostumbró a visitar un lugar que, de no ser por el vicio en el que se encontraba atrapado, probablemente nunca hubiera visitado: La Vuelta del Culo.


Era en La Vuelta del Culo donde encontraba bares que amanecían abiertos y continuaban el día siguiente, con su mañana, tarde, noche y la madrugada por venir, como si nada hubiera pasado. Todos los días, cuando llegaban las horas profundas de la madrugada, cuando ya no quedaban bares en la ciudad, La Vuelta del Culo era su refugio.


Se trata un populoso y (en cierta medida) peligroso sector ubicado por las periferias del denominado Mercado Nuevo de la Capital.


Por años se mantuvo visitando La Vuelta del Culo en horas de la madrugada, hasta que fue convencido de que se integrara a Alcohólicos Anónimos, entidad a la que pertecence desde hace buen tiempo y de la que se siente muy orgulloso y agradecido. De alguna manera siente que ha sido rescatado como ser humano y habla de ello con una satisfacción y una nobleza que conmueve.


El testimonio lo ofreció un Alcohólico Anónimo cerca de este mediodía en el programa La Receta Médica de La Z, donde participó como entrevistado junto a otros compañeros de institución. Si no hubiese encontrado esa entidad, es probable que todavía estuviera refugiándose en La Vuelta del Culo.

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