
Por: Benny Rodríguez.
Vuelvo sobre el tema que, sobre el tapete, ha puesto Ramón Alberto López Inoa, que titula: “situación de los comunicadores digitales en Barahona” y del que hablé en un primer momento y que generosamente él ordenó colocar en su portal informativo www.elbiran.com y que viene por el comportamiento asumido por egresados de la Escuela de Comunicación de la UASD sobre este recursos que las nuevas tecnologías ponen a disposición de los ciudadanos, pero que usamos términos peyorativos para referirnos a los que han abrasado este recursos puesto en nuestras manos.Este auge de los blogs parece que se quiere satanizar e incluso, dividir a los periodistas en torno a un tema que más que hacer daño lo que nos hace es más fuertes, ya que, a nuestro juicio, el periodismo ciudadano no viene a sustituir al profesional, al contrario, viene servir de complemento de este último, tal y como llegó a la conclusión principal un estudio publicado recientemente por Newspaper Research Journal.
El estudio, que analizó los contenidos de 86 blogs, 53 medios ciudadanos y 63 diarios profesionales durante junio y julio del pasado año 2009, encontró diferencias significativas entre unos y otros.
Los responsables de este estudio advirtieron que los sitios ciudadanos no publican con la regularidad diaria de los medios profesionales, pues Sólo un 25% de los estudiados publicaba cada día, que a lo mejor no tiene nada que ver con la situación que vivimos en Barahona y los colegas que han abrasado las nuevas tecnologías para hacerse sentir, sin mendigar a que puedan publicarle un artículo, una nota.
De igual manera, se determinó que entre esos medios ciudadanos de publicación diaria, comprobaron que su cantidad de noticias publicadas era ostensiblemente menor que el de las ofrecidas por los medios profesionales.
Partiendo del estudio, parece que no puede existir competencia entre unos y otros medios. Sin embargo, el estudio también reconoce que los medios ciudadanos proporcionan contenidos y recursos en los que los profesionales muestran carencias, por eso es que hablamos que nuestras energías debemos gastarlas en ser creativos y no en debates estériles que en nada benefician.
Un elemento importante que se desprende del análisis da cuenta que los diarios profesionales tienen más recursos, pero tienden a concentrar sus esfuerzos en temas que afectan a grandes áreas geográficas de su audiencia. Se ocupan menos de cubrir los detalles de los barrios de lo que lo hacen los medios ciudadanos, y ahí, radica el fuerte de las redes sociales y de los blogueros.
En definitiva, como ya había establecido en una entrega anterior, de lo que se trata y que lo ha determinado este estudio es que las nuevas tecnologías en manos de los ciudadanos que, a nuestro modo de ver, aún existen brechas que impiden su expansión, viene a incidir en lo que ya es una tendencia firme dentro del nuevo periodismo, la suma de profesionales y ciudadanos en pro de una información mejor y más democrática.
Nuevamente, soplan vientos de cambio. Y, esta vez, el futuro estará caracterizado por un público cada vez más activo, que utilizará las nuevas tecnologías no sólo para consumir contenido, sino para crearlo y compartirlo. Al menos, eso es lo que cree J.D. Lasica, uno de los mayores especialistas en las nuevas tendencias que surgen de Internet.
Pero, podemos observar estos cambios, a nuestro juicio favorable, no se dan solo al nivel de los medios escritos, sino que es un fenómeno que ha venido revolucionando todo el concepto de la comunicación enterrando a los viejos esquemas comunicacionales que nos han servido de paradigmas.
El poder está pasando, lenta pero inevitablemente, de la elite de los medios al resto de las personas, porque los medios están siendo democratizados y volvemos a plantear que debemos apostar y prepararnos para poder avanzar y adaptarnos a un nuevo esquema cultural que puede sacarnos de circulación si no actuamos con inteligencia y comedimiento.
El autor es periodista, egresado de la Escuela de
Comunicación Social de la UASD e Instituto Internacional de
Periodismo José Martí, de La Habana
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