
Sesenta y dos miembros de la prensa fueron asesinados y desaparecieron desde la fundación de la República hasta el 2007, y 97 fueron heridos o golpeados físicamente, conforme el libro “Crímenes contra la prensa. Atentados y censuras en República Dominicana 1844-2007” (tomos I y II), puesto a circular este lunes 31 de mayo por el periodista y escritor Oscar López Reyes.
El denominado Libro Rojo del periodismo dominicano resalta que estos 163 años contabilizan el arresto de 221 comunicadores, la clausura de 131 medios, el exilio de 40 y hostilidades diversas a otros 90, para un total de 641 atentados.
El ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) explica que 49 periodistas y representantes de la prensa fueron asesinados, 13 desaparecieron, 76 fueron golpeados físicamente y 21 resultaron heridos en el desempeño de sus actividades profesionales.
Afirmó que “la impunidad se pasea en el corchete libertino de la desfachatez, la complicidad y la desmemorización. El 88.71% de los asesinatos de referencia no ha recibido escarmiento, el 6.45% ha sido castigado parcialmente, y apenas el 4.84% ha sido penado judicialmente”, expuso.
Añadió que “no sabemos quien le pondrá el cascabel al gato, sobre todo si nos acogemos a lo dicho por el patricio Juan Pablo Duarte: “El Crimen no prescribe ni queda jamás impune”, y en ese sentido entiende que su obra puede ser un punto de partida para iniciar o reiniciar procesos judiciales.
Dijo que estas agresiones acaecieron, con alta y baja intensidad, en los 11 períodos en que fue dividida su investigación, en donde el 44.14% (283) de ellas se incubó y corporizó en el gobierno de los 12 años (1966-1978) de Joaquín Balaguer; el 16.53% (106) en los mandatos democráticos de 1978 al 2007, y el 9.84% (63) en la tiranía de Trujillo Molina.
El inventario de acometidas contra miembros de la prensa –expuso- se notifica, en orden descendente, en estas numeraciones: 58 (9.04%) en Hacia la democracia (1961-1966), 57 (8.89%) en la Ocupación de Estados Unidos (1916-1924), 24 (3.74%) en La Dictadura de Lilís (1882-1889), 20 (3.12%) en la Etapa de la Confrontación y la inestabilidad (1899-1916). 10 (1.56%) en la segunda República (1865-1882), 9 (1.40%) tanto en la Primera República (1844-1861) como en el gobierno de Horacio Vásquez (1924-1939), y 2 (0.31%) durante la Anexión y la Restauración (1861-1865).
Resalta que los primeros asesinatos del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina fueron periodistas: Virgilio Martínez Reyna y Emilio Reyes Miranda, en 1930, en Santiago y Baní. En su trayecto de más de 30 años, 30 miembros de la prensa se despidieron violentamente de la vida: 22 ejecutados fríamente, y ocho desaparecidos, tres de ellos en Cuba y Nueva York.
López Reyes manifiesta en “Crímenes contra la prensa. Atentados y censuras en República Dominicana 1844-2007” que los asesinatos de Mario E. Guerra (1944) y Teófilo Guerrero del Rosario (1959) son los referentes más vinculados al ejercicio de la escritura periodística. Dijo que tuvo que ser así, porque había una prensa adocenada y vigilada, y por esa razón es que apenas se registran cuatro órganos clausurados.
En esa etapa circularon 481 periódicos y revistas (210 en la capital y 271 en las provincias), la gran mayoría de carácter institucional o local, que se baqueteaban en el melodrama de las alabanzas al “Jefe Supremo de la Nación”.
Trujillo Molina sojuzgó a la prensa, y desde un principio se nutrió de sus más conspicuos representantes, y 14 de ellos tuvieron que ir al exilio. Otros se volvieron verdaderos equilibristas, y obraron como propagandistas y sustento ideológico del régimen.
Apunta que el 1959 se despachó como el año más desvencijado para la prensa: 9 de sus integrantes desfilaron salvajemente hacia el sepulcro, cuatro de ellos –Teófilo Guerrero del Rosario, Tulio Cestero Burgos, Ramón Marrero Aristy y Nelson Peguero-, a manos del SIM. La de los otros cinco- Fredy Miller, Julio Durán, Henry Ramírez, Antonio Javier Achécar y César Federico Larancuent- se relacionó con la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Dijo que en ningún otro año de la historia del periodismo, la sangre ha corrido tan densamente: representan el 48.89% de las muertes violentas en los medios en el período 1844-2007, o sea, casi la mitad. Y esa salpicada fue uno de los detonantes que sirvieron para derrumbar, en 1961, a la tiranía trujillista.
Explicó que en el ciclo siguiente, titulado Hacia la democracia (1961-66), el drama varió de los crímenes a otro tipo de represión. Se registraron tres periodistas heridos, tres golpeados, doce arrestados, cuatro exiliados, 20 medios clausurados y otros diez atentados. Cayó abatido un periodista, en la guerra constitucionalista de 1965: Luis Reyes Acosta, y cinco empleados fueron incinerados y acribillados con armas de gruesos calibres.
López Reyes indicó que el advenimiento de Joaquín Balaguer a la Presidencia de la República, en 1966, ensombreció el panorama mediático: cuatro periodista –Gregorio Hiciano, Enrique Piera Puig, Gregorio García Castro y Orlando Martínez-, fueron asesinados en las vías públicas, y otros cuatro –Guido Gil Díaz, Abraham Rodríguez, Plinio Díaz Vargas y Orlando Martínez Corporán- desaparecieron.
Agrega que en esta gestión gubernamental, que esparció cadáveres de opositores por los cuatro confines de la República, se anotaron –además de los 10 malogrados- seis miembros de la prensa heridos, 55 golpeados, 95 arrestados, cuatro exiliados, 69 medios y/o programas cerrados, y 44 atentados de otra naturaleza.
El autor del tratado señala que así como Trujillo Molina marcó un récord de asesinatos, en estos 12 años (1966-1978) se estableció otro en lo relativo a heridos, golpeados, arrestados, exiliados y espacios clausurados, para un total de 283 atentados.
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