
Ramón Alberto López Ynoa.
Cuando quitaron a Radhamés Segura de la CDEEE dijeron que, por fin, el problema eléctrico nacional se iba a resolver, y que ya podía darse por resuelto porque el Presidente había puesto a uno que sí sabía de eso. El número uno había puesto a alguien que sí sabía de luz, porque Radhamés sólo sabía de “botellas”, entiéndase, de poner a gente a cobrar sin trabajar. Por lo menos, eso era lo que decía el Marranzini de los empresarios.
Marranzini iba a enderezar todo lo torcido e iba a eficientizar despolitizarando a una empresa que por las botellas que tenía, se iba la luz durante todo el día.
Eso fue lo que ellos me dijeron.
A uno que eso me dijo le manifesté que aunque me reservaba mis dudas, por el bien de este país esperaba que quien nunca le sacara el guante de la cara a Segura, resolviera como él lo decía, el problema eléctrico nacional. Es más, me aventuré a expresar que cuidado si Celso Marranzini estaba cantando como gallo, pero que al final iba a poner como gallina.
El tiempo, ese juez implacable, ha dicho que el problema no era Segura.
Ahora hay más apagones, y el llamado “Programa de 24 Horas” se ha ido a la porra, con el agravante de que se le está cobrando al usuario un servicio de 24 horas que no llega ni a seis.
Marranzini no ha podido resolver el problema que dijo resolvería, y por el contrario, ha agravado más la situación calamitosa de este servicio tan vital para el desarrollo nacional.
El pasado domingo pude ver cómo en el Parque Central de esta turística ciudad los pequeños negocios nocturnos que se instalan en sus alrededores, se estaban alumbrando con velones. Sí, así como está usted leyendo, ¡con velones!, y al ver esta tétrica imagen recordé aquella olvidada ciudad de Macondo y a la de Pedro Páramo.
En Barahona no hay servicio de energía eléctrica a ninguna hora. Las noches son tan oscuras como antes de que Edison inventara las bombillas incandescentes. El Programa de 24 Horas no se sabe si se ha metido al fondo del mar, porque no se le ve por ninguna parte. Los barahoneros utilizan la oscuridad para protestar en las calles por unos inexplicables apagones, con una nueva modalidad de regar vidrios en las calles con el consiguiente peligro para los transeúntes.
Esto no puede seguir así. Esto no se aguanta más y hay que buscarle una solución. Antes era porque Radhamés ponía botellas, ¿Y ahora por qué es? El Mayimbe, el que iba a arreglar lo de la luz, no ha resuelto nada.
Se ha hablado de traer un famoso cable no sé de dónde, pero en lo que ese cable se trae, estoy proponiendo que, como en la Luna nunca se va la luz, y propongo a la Luna porque el Sol está muy lejos, se pegue un cable desde allá, para ver si las neveras enfrían, si los alimentos no se dañan, y si los barahoneros dejan de quemar gomas, tirar vidrios a las calles, y si dejan de dañar esas calles que recientemente asfaltó el gobierno.
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