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martes, 18 de octubre de 2016

Nuestro Gran “Chance”.


Por Ezequiel Díaz


La crisis generada por el paso del huracán Mathews en territorio haitiano mayormente y en algunas zonas del territorio dominicano, es el gran chance  que tiene la nación dominicana —y digo nación y no gobierno— porque andamos por distintos caminos, para establecer una política responsable entre ambos países fronterizos.  Para nadie es un secreto de que lo que acaba de suceder en Haití con el rechazo de una “incomprensible” ayuda humanitaria por parte del gobierno de Danilo Medina, no es más que el resultado de una mancuerna inhumana entre la clase política y empresarial haitiana a algo que empezó mal desde el principio.


El rechazo a la presencia de los militares en Haití, nosotros también debemos asumirlo como el rechazo a la ayuda. Así, de la misma forma que los militares dominicanos fueron retirados de Haití, o mejor dicho “invitados a salir”, también debe retirarse personal humanitario que llegó con ellos. Mas es iluso pensar que eso sucederá porque el gobierno dominicano en múltiples ocasiones ha dado muestra de ser una administración "anexionista, genuflexa y servir", que solo sabe ser “guapita” en foros internaciones; ejemplos nos sobran.


¿Qué le hace pensar al presidente Medina que nuestra relación con Haití será diferente? Nada. Lo que acaba de pasar no es más que los 15 minutos de fama, o tal vez el mayor negocio para algunos, que necesitaba Danilo Medina ante la comunidad internacional tal como sucedió en la indeseable ocasión anterior del terremoto del 2010, con Leonel Fernández.  Bien hizo el gobierno norteamericano que en esta oportunidad no se dejó manipular por situaciones emotivas y si lo dudan, pregúntele al Papa cuánto dono.  Cinco, diez o más millones de dólares no solucionaran la crisis haitiana si ellos, primeramente, no están dispuestos a levantarse y dejarse ayudar.  ¿Cuando será que los gobiernos dominicanos entenderán que la oligarquía haitiana no quiere saber de los dominicanos?  ¿O es que acaso la dignidad del pueblo haitiano solo es mancillada por los militares dominicanos que, de manera gratuita y desinteresada, solo llegaron a Haití a proteger la ayuda dirigida a los más necesitados de esa nación?  Esa misma dignidad no ha sido lacerada por el contingente  de militares de diferentes países bajo la bandera de la ONU que por más de 12 años le han llevado, entre otras cosas, enfermedades y vejámenes a esa población.  Eso es lo que el presidente dominicano es incapaz de descifrar.


La responsabilidad de los que allí permanezcan solo tiene por nombres y corresponsables: Danilo Medina y Gonzalo Castillo. Los militares dominicanos debieron retornar y con ello todo el personal y la ayuda económica que tanta falta nos hace en zonas, también afectadas, por el huracán Mathews en la RD. Y deben regresar porque eso empezó mal desde el principio, con un presidente pensando que era una más de sus visitas sorpresas en territorio dominicano, sin ningún procedimiento protocolar como se estila en casos de acuerdos, aunque sean humanitarios, entre dos países -y por demás, haciendo un tratado de asentamientos militares con un gobierno de facto y transitorio. Los ministerios de relaciones Exteriores tanto haitiano como dominicano brillaron por su ausencia, ahí está el inicio del error y es donde, también, esa claque inmisericorde de políticos y empresarios haitianos se sintió ofendida porque le usurparon sus funciones y su “chance”.


Una vez más, esta es la gran oportunidad del pueblo dominicano de redefinir su política de Estado frente Haití y otros países, que de alguna forma inciden en la vida de la Nación. Es una oportunidad excelente para reforzar nuestras fronteras, de aplicar mejores controles fitosanitarios y dejar de andar como chivos sin ley; solo preocupándonos por lo que individualmente podamos acumular y dejando la puerta trasera para que otros entren a decirnos lo que tenemos que hacer en nuestras casas. El desorden migratorio y los feroces ataques que recibimos en el terreno internacional no son más que el producto de esa misma irresponsabilidad de nuestros últimos gobiernos, particularmente, en los últimos doce años.


Pero, ¿saben qué?, eso no sucederá repito, porque tenemos un gobierno anexionista, genuflexo y servir que no sabe aprovechar los “chances”.



Presidente salga de ahí y verá cómo ese pueblo de abajo, que si esperaba y agradece esa ayuda, se revelara contra esos, sus verdugos.