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lunes, 28 de agosto de 2017

Barahona y el Plan Harding



Por Welnel Darío Féliz

La ocupación de los Estados Unidos de Norteamérica en la República Dominicana de 1916-1924 fue un período convulso, que mantuvo en constante expectativa al pueblo. No solo los movimientos armados del este, denominados gavilleros, dominaban el escenario opositor, sino que las posiciones políticas nacionalistas constantes contra la presencia extranjera mantuvieron el empuje, hasta lograr los objetivos de la desocupación.

En estas oposiciones institucionales los barahoneros no se quedaron atrás. Señala Virgilio Gautreaux que los regidores “[…] aprobaron una Proclama contra el Ejército de ocupación, que circuló por varias partes del país. También el Ayuntamiento financiaba parcialmente conferencias y actos patrióticos. Ante los continuos desórdenes que provocaba la soldadesca borracha e insolente, la Sala Capitular reunida de manera Extraordinaria con el Jefe militar local, le expuso con firmeza las tropelías de sus subalternos cuando estaban ebrios, logrando sacarle que aceptara la prohibición de que no se le vendiera alcohol a la tropa”.

La región suroeste recibió de la intervención a la compañía Barahona Company, que instaló el Ingenio Barahona, industria que removió todos los cimientos sociales, económicos, ambientales, comerciales y urbanos, al punto que transformó todos los espacios territoriales de la cuenca baja del Yaque, en los inicios de la depresión de Neiba y creó una imagen en la ciudad de Barahona y el Batey Central, de urbes en pleno desarrollo, con todas las facilidades de la vida contemporánea, modelo regional, pero al mismo tiempo generó miseria en los pueblos periféricos, control del agua, despojo de tierras, pobreza extrema y una depredación ambiental sin precedentes, situaciones que persisten.

Los movimientos nacionalistas que propugnaban por la desocupación fueron incesantes. Ya para 1920 las diligencias habían logrado llamar la atención de la prensa de los Estados Unidos, la que se expresó recurrentemente contra la ocupación. De esas insistencias se planteó el Plan Wilson, el cual fracasó al poco tiempo. Pero en 1921, la llegada al gobierno del presidente Warren G. Harding, al decir de Bruce Calder, abrió una esperanza para los dominicanos, estos “[…] esperaron ansiosamente la toma de posesión de Harding en marzo en espera de un cambio fundamental en la política”. Desde marzo y hasta junio negociadores dominicanos se reunieron con funcionarios del nuevo gobierno norteamericano. Los dominicanos proponían la creación de una junta interina integrada por nacionalistas que gobernaría antes del retiro, convocaría a elecciones y llevaría a cabo reformas. Pero contrario a estas peticiones, el 2 de junio los negociadores norteamericanos informaron las posiciones de gobierno, que era la ratificación de los actos legales, una posible extensión de la receptoría, una guardia nacional comandada por los Estados Unidos y elecciones bajo su tutelaje, entre otras.

Las oposiciones no se hicieron esperar y las protestas se sucedieron. Tres mil personas de Santo Domingo se manifestaron frente a la casa del gobernador militar contra la propuesta. Esta operaba contra la dignidad y luchas del pueblo dominicano.

Como en todo el país la proclama del plan llegó a Barahona. Ante ello, R. E. Acosta envió una comunicación al ayuntamiento en la cual sugirió que “[…] se nombren comisiones de personas consientes para sancionar la proclama última”, tras la búsqueda de un concierto de la comunidad para la aceptación de la propuesta de evacuación. Pero en una posición contraria el ayuntamiento asumió para sí la situación y a proposición del regidor Eugenio Matos aprobó a unanimidad emitir una nota de protesta contra el plan, la cual se envió al periódico Listín Diario, en los siguientes términos: “El ayuntamiento de esta común ha resuelto a unanimidad, protestar enérgicamente contra el plan contenido en Proclama del Almirante Robinson, la cual eclipsaría enteramente nuestra soberanía”. El ayuntamiento no quedó en la emisión de la protesta y su remisión al Listín Diario, sino que dispuso, en el mismo día “[…] lanzar al pueblo en hojas sueltas la más viril protesta de este concejo contra el plan Harding”, (Ayuntamiento de Barahona, Sesión del 27 de junio de 1921, AGN, libro 9, legajo. 3943, 1920-1922), lo que se realizó pocos días después.

En los meses siguientes, Barahona fue escenario de socialización regional de los planes y proyectos de desocupación. El 8 de agosto de 1922 B. González y J. J. Canó, se reunieron en el teatro Unión con personas del pueblo para dar explicación sobre el Plan Hugges-Peynado y el 22 de septiembre Francisco J. Peynao y Summer Welles visitaron a la ciudad en los mismos fines. Para tal visita, el ayuntamiento mandó a imprimir 500 hojas sueltas en las que invitaba al pueblo para recibir en el muelle a estos visitantes, convocó a todos los empleados del ayuntamiento para que se presentaran allí, mandó a que la banda de música estuviera en el lugar. Dispuso, asimismo, que a los invitados se les diera champagne de honor en los salones de la gobernación. Fue declarada fiesta municipal a partir de las doce, pasado meridiano, del indicado día.